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ASOCIACIÓN
DE FABRICANTES ESPAÑOLES DE LANAS MINERALES AISLANTES
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Elija
Lanas Minerales Aislantes por rentabilidad y eficacia; un solo producto,
tres prestaciones: aislamiento térmico,
acústico y protección contra el fuego.
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| El aislante más empleado en la Unión Europea. | |||||||||||||||||||||||
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AFELMA PRESENTA SU ÚLTIMO MANUAL
13-06-2006 En 2003, se registraron en España 150.000 incendios,
de los que 111.000 tuvieron lugar en los hogares, 19.000 en los comercios
y 14.000 en la industria, según datos facilitados por las entidades
aseguradoras. Es importante tener en consideración que si bien
los incendios representan un bajo porcentaje en el total de los siniestros
acontecidos en la industria y en los comercios, la realidad cambia
sustancialmente cuando lo que se analiza es el coste de los mismos.
Así, sólo el 6% de los siniestros que tuvieron lugar
en el sector industrial durante 2003 fueron incendios, pero éstos
representaron el 30,7% del coste total. El coste medio de un incendio
industrial es de 15.000 euros, por lo que en 2003 los incendios industriales
supusieron 210 millones de euros. En la misma línea, los incendios
representaron solo el 5% de los siniestros sufridos por el comercio,
pero su coste, 45 millones de euros, ascendió al 12% del gasto
total. Durante 2003, en la Comunidad de Madrid se registraron 9.190 incendios,
lo que equivale a 25 cada día, más de uno cada hora.
Las cifras son aún más sorprendentes cuando se comparan
con los resultados obtenidos el año anterior: en 2003 se produjeron
190 incendios más que en 2002. En concreto, en las viviendas
se registraron 1.302 incendios, 72 más que el año anterior.
También aumentaron, pasando de 80 a 112, los incidentes en
cuartos e instalaciones de edificios de viviendas. En los centros
docentes se produjeron 77 incendios en 2003, cifra superior a los
56 de 2002. La importancia de la prevención Las consecuencias de los incendios son siempre las mismas: pérdidas.
Las pérdidas pueden ser materiales o humanas, si bien son éstas
últimas las más graves y las que provocan una mayor
conmoción social. Según la Asociación Profesional
de Técnicos de Bomberos, en Europa los incendios son la causa
de la muerte de 4.000 personas al año. En España esta
cifra ronda los 300 fallecidos. La importancia de las pérdidas
generadas por los incendios ha convertido a la prevención y
a la posterior aplicación de medidas efectivas, que reduzcan
tanto su número como su magnitud, en los objetivos prioritarios
de las sociedades avanzadas. Así viene siendo desde que en
los años 70 la sociedad estadounidense comenzó a aplicar
una política obligatoria de protección pasiva y activa.
Lamentablemente, la importancia concedida a esta cuestión
no es idéntica en todos los países. España, por
ejemplo, no dispuso de su primera Norma Básica en relación
a los incendios en las edificaciones hasta 1981, once años
después de que el resto de países de su entorno comenzase
a regular en este sentido. Afortunadamente, las cosas han ido mejorando y cada norma posterior
ha supuesto un paso adelante, la necesidad de adaptar la legislación
española a las directivas comunitarias ha sido clave. Si bien
es cierto que, en la actualidad y pese a la reciente aprobación
del Código Técnico de la Edificación (CTE) -definido
como documento básico de seguridad en caso de incendio-, aún
queda mucho camino por recorrer en la prevención del fuego.
El CTE incorpora la clasificación de los materiales en Euroclases,
tomando así en consideración aspectos tan esenciales
como la emisión de humos y la generación de gotas al
arder. Esta clasificación es la misma que utilizan los países
de nuestro entorno, con la diferencia de que en España las
exigencias son menores. En Francia, por ejemplo, existen dos reglamentaciones
(una para viviendas y otra para edificios públicos) cuyo único
objeto es la regulación de los materiales aislantes frente
al fuego. Por otra parte, el Código no contempla el interior
de las viviendas en la Tabla de Exigencias de Reacción al Fuego
para los Materiales de Construcción. El ABC del Fuego: la necesidad de informar La Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales
Aislantes (AFELMA) considera que es necesario llevar a cabo iniciativas
que tengan por objetivo, precisamente, la prevención de los
incendios. En esta materia, AFELMA es consciente de que para prevenir
es necesario, en primer lugar, conocer. Por ello, la Asociación
ve en la información a los agentes sociales, a los profesionales
de la construcción y a los ciudadanos en general, una necesidad
a la que, desde años, pretende dar respuesta a través
de un amplío número de actividades, entre las que destaca
la edición de manuales informativos. La evolución en la clasificación de los materiales
constructivos en función de su reacción al fuego es
también valorada por El ABC del Fuego. Tras repasar la historia
reciente, marcada por un sistema en el que se observaban importantes
carencias, se analizan pormenorizadamente las Euroclases, método
empleado en la actualidad que se caracteriza por ser más completo
y preciso al tomar en consideración no sólo la combustibilidad
de los materiales, sino también la generación de gotas
al arder y la producción de humos, principal causa de muerte
en caso de incendios. Los elementos aislantes: las Lanas Minerales Además, El ABC del Fuego dedica dos capítulos a
los materiales aislantes, dada la gran importancia de los mismos.
No debemos olvidar que, la velocidad de propagación de un incendio
es directamente proporcional a la cantidad de material combustible
presente. Entre los aislantes, destacan de manera especial las Lanas Minerales,
elementos constructivos que por su triple condición de aislantes
térmicos, acústicos y de protección frente al
fuego, ocupan una posición destacada en este mercado. En concreto, las Lanas Minerales son, por su naturaleza inorgánica,
materiales incombustibles. Además, su poder aislante hace que,
aún a altas temperaturas, contribuyan a formar una barrera
que protege del fuego a los elementos constructivos, aumentando de
manera importante su resistencia. Las Lanas, por tanto, impiden la propagación de un incendio
y no desarrollan gases, ni humos opacos, asfixiantes o tóxicos.
Ambas circunstancias facilitan la evacuación de los ocupantes
del edificio, así como el empleo de los medios de protección
activa para apagar el incendio y, con ello, disminuir el alcance de
los daños. Por todo lo señalado, las Lanas Minerales contribuyen decisivamente
a la seguridad pasiva del edificio. Por el contrario, los materiales combustibles arden y, como consecuencia
de ello, su uso requiere una protección frente a los posibles
focos de incendio. Es decir, en caso de utilizarse habrá que
encarecer la solución con otro tipo de protecciones pasivas
o invertir en I+D hasta conseguir que este tipo de aislante ofrezca
mejores prestaciones frente al fuego. Por último, AFELMA ha incluido en las últimas páginas
de El ABC del Fuego un completo Glosario en el que se explican
los términos relacionados con el fuego
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